Nos quieren asustados.
El mundo nos necesita tranquilos y enfocados. El miedo no impulsa la evolución; lo hacen la calma, el propósito y la acción consciente.
El miedo es uno de los mecanismos más efectivos para frenar el desarrollo de una persona, de una comunidad y de un país.
Cuando aparece, reduce la perspectiva, empuja a la reacción automática y anula la capacidad de crear.
El algoritmo amplifica nuestro sesgo porque una mente asustada consume más. El entorno lo refuerza: una mente con miedo se detiene y se vuelve predecible.
No se trata de ser ingenuos frente a la realidad; vivimos en un mundo complejo, pero tampoco de habitar un relato apocalíptico permanente que nos roba energía vital, criterio y foco.
Como conversé con Gerardo Silva Castro, el desafío es gobernar la cabeza. Y en ese camino, la desconexión consciente no es enterrar la cabeza en la tierra: es una decisión de liderazgo personal.
Aprendí que el mundo sigue avanzando incluso cuando no estoy mirando cada noticia en el teléfono cada hora.
El mundo nos necesita tranquilos y enfocados. El miedo no impulsa la evolución; lo hacen la calma, el propósito y la acción consciente.
PD: Twitter se ha convertido en la cloaca que acelera el sesgo y nos vuelve primitivos. No informa: contamina. La higiene mental también es amor propio.